Cualquiera que compre en Moraira o en el norte de la Costa Blanca se encontrará con la Ley de Costas. Promulgada por primera vez en 1988 y revisada en 2013, protege la costa, garantiza el acceso público a las playas y frena el desarrollo descontrolado. En la práctica, puede crear incertidumbre para los propietarios de viviendas.
Los primeros 100 metros de la costa forman la zona pública marítimo (dominio público marítimo-terrestre). Allí no debería existir ninguna propiedad privada. La siguiente franja de protección de 100 metros tiene límites estrictos para nuevas construcciones y renovaciones.
La costa escarpada de Moraira y las pequeñas calas significan que algunas casas se encuentran (parcialmente) dentro de la franja. Muchos dependen de concesiones o derechos de uso: los propietarios pueden usar la propiedad, pero no son propietarios de la tierra. Los efectos prácticos incluyen:
complejidad adicional en ventas o herencias;
extensiones / renovaciones importantes a menudo no permitidas;
un riesgo de expropiación a largo plazo (pequeño), que es raro en Moraira.
La ley preserva las playas y la naturaleza. Para los residentes e inversores, puede parecer limitante: los valores pueden caer si una casa se encuentra dentro de la franja. Sin embargo, evita un muro de rascacielos y ayuda a mantener el encanto de Moraira. Piense en una reserva natural: todos la disfrutan, pero no construye una casa privada en el medio.
Solicite siempre un certificado de costas al ayuntamiento o al registro de la propiedad.
Comprobar si existe una concesión válida y su vencimiento.
Espere que las grandes ampliaciones/renovaciones estén prohibidas.
Trabaje con un agente certificado por RAICV o un abogado especializado para una diligencia debida legal completa.
En Moraira, la ley española de costas protege y restringe a la vez. Los controles legales adecuados por adelantado mantienen a flote su sueño costero.